lun. sep 21, 2026

Una historia de adaptación, autoconocimiento y ganas de seguir adelante

A sus 44 años, David Prieto, paciente de nuestro centro de diálisis de León acumula una experiencia vital poco habitual: ha convivido con la enfermedad renal desde su nacimiento. Lejos de resignarse, ha construido una forma de vida basada en el conocimiento de su propio cuerpo, el cuidado constante y una actitud práctica que le permite seguir disfrutando de lo que le gusta.

Su historia comienza prácticamente al nacer. Un problema en los uréteres, que en aquel momento no se detectó, acabó afectando a sus riñones. “Lo he vivido desde que nací, así que no conozco otra cosa”, explica con una naturalidad que resume bien su enfoque.

Esa circunstancia ha condicionado su vida, pero no la ha limitado. Durante años llevó una vida activa, estudiando y trabajando como cualquier otra persona. De hecho, retrasó la entrada en diálisis mucho más de lo previsto gracias a un cuidado riguroso: “Me dijeron que empezaría con 17 o 18 años y entré con casi 30”.

A lo largo de su vida ha pasado por distintas etapas: diálisis peritoneal, llegando a probar la modalidad nocturna, trasplante renal y, actualmente, hemodiálisis en centro, donde acude tres veces por semana en turno de mañana.

También ha pasado por un trasplante que funcionó durante tres años y otros dos fallidos. Actualmente está en proceso para volver a entrar en lista de espera. A pesar de ello, mantiene una visión realista y serena: conoce bien su situación y afronta cada etapa con pragmatismo. Sigue leyendo.