jue. nov 27., 2025
Desde entonces, su infancia transcurrió entre hospitales, análisis y revisiones médicas. A los tres años, tras varias infecciones y una biopsia, llegó el diagnóstico que marcaría su camino: síndrome de Alport, una enfermedad rara y genética que afecta principalmente a los riñones. En su caso, es la única persona de su familia que la ha desarrollado.
Pese a todo, Eva Sonia creció con normalidad, llevando una vida plena y activa hasta los 30 años, cuando los médicos le comunicaron que debía iniciar tratamiento renal sustitutivo. “Fue un golpe muy duro que viví como un duelo. Trabajaba, me acababa de comprar una casa… Se me vino el mundo abajo.”, recuerda. “Además, tenía pánico a las agujas, así que entrar en hemodiálisis me aterraba”.
En ese momento conoció otra opción: la diálisis peritoneal. “Cuando me dijeron que podía dializarme sin agujas, sentí alivio. Me pusieron el catéter, me entrenaron y, poco a poco, fui aprendiendo. Al principio cuesta, pero luego se convierte en algo rutinario”.
Y no solo lo logró: batió un récord. Eva Sonia permaneció 11 años en diálisis peritoneal sin una sola complicación. “Adapté la técnica a mi vida. Empecé con dos intercambios al día, luego tres, después cuatro, y finalmente pasé a la cicladora nocturna. Me dializaba 10 horas mientras dormía y tenía el día libre. Fue una etapa muy buena”. Sigue leyendo.