jue. oct 30., 2025

“El ejercicio y el trabajo son fundamentales para mí"

Hasta el año 2009, la vida de Miguel Hervías se desarrollaba con total normalidad en Logroño, pero en cuestión de pocos meses tuvo que enfrentarse a una nueva realidad, marcada por su deterioro renal. 

“La hinchazón de piernas, que no desaparecía, y yo achacaba a mi trabajo como profesor, en el que paso muchas horas de pie, fue el motivo por el que consulté a un médico conocido. Comenzaron a hacerme pruebas y me diagnosticaron glomerulonefritis -una inflamación de los filtros pequeños de los riñones-”, asegura Miguel.

Enseguida comenzó con el tratamiento para abordar la enfermedad, que funcionó al principio y le permitió recuperar la función renal. Sin embargo, a los pocos meses todo se precipitó, con un deterioro renal muy rápido, tanto que a los tres meses del diagnóstico comenzó con hemodiálisis. “El impacto psicológico fue enorme. Con 35 años, pasé de llevar una vida absolutamente normal a verme en una sala rodeado de personas, la mayoría mayores. En ese momento, se me cayó el alma al suelo, pero la labor de las enfermeras me ayudó muchísimo”, reconoce.

Ahora, con 52 años, este riojano es un gran conocedor de las opciones de tratamiento existentes para la enfermedad renal crónica. Comenzó con sesiones de hemodiálisis en un centro sanitario, pasó, después a diálisis peritoneal y ha sido receptor de dos trasplantes que, finalmente, no funcionaron, por lo que retomó la diálisis peritoneal, hasta que hace unos tres años volvió a hemodiálisis, con una pauta de tres días a la semana, en sesiones de cuatro horas cada una. Sigue leyendo.