mar. oct 20, 2026
En septiembre de 1991, la Dra. Maite Villaverde comenzó a trabajar como nefróloga en Dialcentro. Lo que inicialmente pensó que sería una etapa breve se convirtió en una trayectoria profesional de 35 años en el mismo centro.
Sus primeros años estuvieron marcados por el aprendizaje junto a especialistas del Hospital Gregorio Marañón, la participación en proyectos clínicos y el descubrimiento de las posibilidades que ofrecía una especialidad en plena evolución.
Al principio, reconoce, le costaba mucho emocionalmente acompañar a personas que convivían con una enfermedad crónica y con las exigencias de la diálisis. Con el tiempo, descubrió que había mucho que hacer para mejorar su bienestar y ayudarles a mantener su autonomía y sus proyectos de vida.
“Empecé a darme cuenta de todo lo que podía hacer y de todo lo que podía aprender de mis compañeros”, recuerda.
Desde entonces, ha visto cambiar profundamente la atención renal: han evolucionado los dializadores, han mejorado las posibilidades de adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona y se ha avanzado hacia una atención más integral, en la que participan profesionales de distintas disciplinas.
Para Maite, uno de los grandes cambios es la posibilidad de ajustar mejor la diálisis a cada paciente y a cómo se encuentra en cada sesión. La experiencia clínica, la tecnología y la colaboración entre profesionales permiten trabajar para ofrecer un tratamiento cada vez más individualizado. Sigue leyendo.