Engrase un recipiente para tartas de 20 cm de diámetro o un recipiente cuadrado de 18 cm y cúbralo con una lámina doble de papel parafinado. Empiece la noche anterior colocando las sultanas y el coñac en un cuenco grande. Cúbralo y déjelo reposar toda la noche. Al día siguiente, precaliente el horno hasta alcanzar 170 ºC. Añada el resto de los frutos secos, la fruta y la peladuras a las sultanas. En un cuenco grande aparte, bata la margarina y el azúcar hasta que consiga una masa de color claro y esponjoso. Bata los huevos en otro cuenco y añádalos paulatinamente a la mezcla de azúcar y bata bien después de añadirlos. A continuación, incorpore poco a poco la harina tamizada, la fruta, los frutos secos, etćetera. Ahora, pase la mezcla al recipiente y nivele la masa con la parte trasera de una cuchara. Coloque el recipiente en el horno de forma que la parte superior se encuentre más o menos en el centro del horno.
Hornee el pastel durante una hora a 170 ºC. Luego, coloque una lámina doble de papel parafinado sobre la parte superior del recipiente y baje el fuego a 150 ºC durante otras 2 horas. Cuando esté hecho, se habrá reducido en ambos lados del recipiente y estará más ligero por el centro.
Añada una cucharadita de especias mixtas a la masa o una capa de azúcar glas cuando se haya enfriado. Puede dejar el pastel en el molde hasta que se encuentre absolutamente frío. Luego, quítele los papeles de hornear y envuélvalo en papel albal antes de guardarlo en un envase hermético. Este pastel contiene la mitad de potasio de un pastel de fruta tradicional.