Fuera del entorno profesional, su vida sigue muy vinculada al cuidado y a las personas. Está casada, tiene una hija de 20 años que estudia Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y comparte con su marido, enfermero, una clara conexión con el ámbito sanitario.
En su tiempo libre disfruta viajando, haciendo excursiones o compartiendo momentos con su familia. Pero si hay una actividad que destaca por encima de todas es el baile country, su gran pasión.
A través de las clases que realiza en Rubí, encuentra un espacio para desconectar, hacer ejercicio y socializar. Una forma de liberar energía que, en sus propias palabras, le permite recargar fuerzas y mantener la actitud positiva que define tanto su vida personal como profesional.
Nuestras y nuestros profesionales en los centros de diálisis hacen posible una atención que va más allá de lo clínico: cercana, humana y diferencial. Porque cuidar también es gestionar, coordinar y acompañar. ¡Orgullo de equipo!