Patricia Bertol

Mi trabajo me permite seguir disfrutando de la parte asistencial”

Con casi ocho años de trayectoria en Fresenius Medical Care, Patricia Bertol es hoy la supervisora (RO) del centro de diálisis de Coria.

Su recorrido es el reflejo de constancia, capacidad de adaptación y vocación por la enfermería. Comenzó en 2018 cubriendo vacaciones en Plasencia y, tras distintos movimientos internos entre Cáceres y Plasencia, ha ido asumiendo progresivamente responsabilidades hasta consolidarse como supervisora del centro coriano, una función que desempeña con entrega, cercanía y profundo sentido de equipo.

Una formación marcada por la vocación asistencial

Patricia es enfermera y técnico de laboratorio, formada en Plasencia, su ciudad natal. A lo largo de estos años también ha realizado refuerzos puntuales en centros FME como los de Santander u Osuna. Hoy vive en Torrecilla de los Ángeles con su pareja y su bebé de 14 meses, una etapa personal intensa, transformadora y muy bonita.

En un centro pequeño como Coria, con un equipo a su cargo formado por cuatro enfermeras y tres auxiliares, donde se ofrece atención a 43 pacientes distribuidos en tres turnos semanales, la figura de la supervisora es clave. Patricia lo explica con claridad:
“Paso mucho tiempo en sala como enfermera. En centros pequeños, cuando surge cualquier incidencia, la supervisora es quien cubre el turno”. A su vez, reporta al Clinic Manager, Víctor Montero.

A esta labor asistencial se suma toda la parte administrativa:

  • planificación de personal
  • gestión de horarios
  • organización de turnos especiales
  • incidencias económicas
  • cierre mensual
  • comunicación con gerencia

Un trabajo que requiere precisión, compromiso y visión global.

El reto más importante: construir equipo

Del rol de supervisora, Patricia destaca lo que más le cuesta y al mismo tiempo es su mayor motivo de orgullo: “Lo más complicado es lograr un trabajo en equipo equilibrado. Cada persona es diferente y hay que ser equitativa y justa para evitar conflictos”.

Su estilo de liderazgo se basa en el respeto, la escucha y la coherencia. Huye de posiciones autoritarias y apuesta por un enfoque colaborativo: “No me gusta ir de ‘superior’. Prefiero ser una supervisora compañera”.

Cada semana reúne a su equipo de enfermeras y auxiliares de enfermería para revisar cambios de pacientes, novedades en tratamientos y asuntos operativos. Una vez al mes convoca también una reunión general para asegurar que todos estén alineados y haya espacio para la comunicación abierta.

Una relación cercana y respetuosa con los pacientes

El trato con los y las pacientes es uno de los aspectos que más valora de su trabajo. Describe a las personas atendidas en Coria como “asequibles, colaboradoras y muy agradecidas. Si necesitamos hacer un cambio de turno por una cita médica, por ejemplo, enseguida se organizan y muestran dispuestos. Son muy comprensivos”.

Además, destaca el valor de la escucha activa en sala: “Durante las sesiones siempre les gusta hacerte partícipe de sus vidas. Necesitan y agradecen un poco de atención”.

Aunque reconoce que siempre hay aspectos mejorables, Patricia se muestra satisfecha con los protocolos asistenciales, el nivel técnico del equipo y el trato humano. “El trato hacia el paciente es muy bueno. Cada uno trabaja con su personalidad, y eso también suma”.

Una vida personal sencilla y llena de pasión

Fuera del centro, su tiempo gira en torno a su hija pequeña. Aunque reconoce que el deporte ha quedado relegado tras la maternidad y la reincorporación laboral, sigue disfrutando de correr cuando puede y de montar a caballo. Le encanta la música, la cocina y viajar, especialmente a Andalucía, donde comparte con su familia la pasión por las tradiciones rocieras.

Patricia se define como una persona que necesita objetivos para seguir creciendo. Por ello se presentó recientemente a un proceso interno para convertirse en auditora de calidad, un área donde considera que aún puede desarrollarse más. “Sería un reto personal y profesional. Me ayudaría a superarme y a aprender más. Me gusta ponerme metas y llegar a ellas”.

Aunque está a la espera de respuesta, mantiene intacta su motivación y su disposición a seguir aportando valor al centro.