Ana Isabel Jerez

“Lo que más me gusta de mi trabajo es acompañar a los pacientes durante años”

Ana Isabel Jerez acumula 20 años de experiencia como enfermera en el centro de diálisis de El Palmar, prácticamente toda su trayectoria vinculada a este entorno.

Aunque ha pasado estancias puntuales en otros centros de FME -Santander, Logroño o León- su desarrollo profesional ha estado firmemente ligado a Murcia y a la especialidad de hemodiálisis, donde ha construido una sólida vocación.

Su día a día transcurre en sala, en un trabajo estructurado y coordinado en equipos de dos profesionales de enfermería y un/a auxiliar por turno. A esta labor asistencial suma una creciente implicación en técnicas como el acceso vascular y la ecografía, en colaboración con el equipo. “Nos acompañamos”, explica, reflejando un modelo de trabajo basado en la cooperación y el aprendizaje continuo.

El valor del vínculo: cercanía y conocimiento del paciente 

Si hay algo que define su manera de entender la profesión es la relación con el paciente. En diálisis, los tratamientos se prolongan durante años, lo que genera un vínculo estrecho y sostenido en el tiempo. “Al final conoces su vida y ellos la tuya”, señala.

En el caso de Murcia, ese vínculo se ve reforzado por un carácter especialmente cercano y abierto, que facilita una relación especial. Este conocimiento profundo no solo humaniza la atención, sino que también contribuye a individualizar los cuidados y anticipar necesidades clínicas.

A esta realidad se suma la atención a pacientes vacacionales, especialmente en periodos festivos y estivales, algo habitual en una región como Murcia. En estos casos, el equipo reproduce el mismo enfoque cercano desde el primer momento: acogida, valoración del acceso vascular y adaptación a sus necesidades, independientemente de su procedencia. “Es como cuando llega un paciente nuevo”, explica, destacando la importancia de generar confianza incluso en estancias cortas.

Para Ana, este acompañamiento es el núcleo de su trabajo: “El enfermo de diálisis pasa por muchos procesos psicológicos. A veces están enfadados, otras tristes… y estar ahí es fundamental”. Una dimensión emocional que, en sus palabras, marca la diferencia.

Evolución técnica y mirada al futuro

Además del componente humano, la enfermería en diálisis en FME vive un momento de evolución técnica, especialmente en el ámbito del acceso vascular. Ana destaca el impulso hacia técnicas como la ecografía, punción ecoguiada o la mejora del funcionamiento de las fístulas arteriovenosas, en línea con un cambio de paradigma que considera clave.

También valora positivamente el avance en formación dentro de la compañía, aunque apunta su deseo de reforzar la formación presencial en áreas técnicas: “Hace falta tocar, practicar”.

De cara al futuro, identifica un reto claro: la creciente complejidad del perfil del paciente, cada vez de mayor edad y con más necesidades asistenciales. En este contexto, pone en valor iniciativas como la colaboración con universidades, que permiten incorporar talento joven y asegurar la continuidad de los equipos, gracias a las prácticas que los estudiantes del último curso realizan en el centro.

Naturaleza y equilibrio: desconectar para volver a cuidar 

Fuera del entorno clínico, Ana encuentra su espacio en la naturaleza. El senderismo y los viajes de montaña forman parte esencial de su tiempo libre, con escapadas frecuentes tanto por la región como a otros puntos de España e incluso de Europa. “Donde pueda”, resume, reflejando una clara inclinación por entornos abiertos y activos.

También mantiene una vinculación constante con el yoga, disciplina que practica desde hace años y que, de forma ocasional, comparte impartiendo clases. Junto a las escapadas de fin de semana -ya sea a la montaña o a la costa, con lugares como Cabo de Gata entre sus favoritos-, estas actividades le permiten mantener un equilibrio personal clave para afrontar la exigencia emocional de su trabajo.