Alejandro Díaz

Detrás de mi labor, a veces invisible, hay bastante de la persona que soy”

Nacido en el municipio pacense de Don Benito hace 45 años, Alejandro Díaz siempre ha tenido vocación biosanitaria.

Alejandro Díaz

Este Técnico/Celador del Centro de Diálisis de Badajoz, ciudad en la que vive desde que inició su etapa universitaria, pronto descubrió que los estudios de Biología que había iniciado no eran lo suyo, de modo que se matriculó en un Módulo de Técnico de Laboratorio y, posteriormente, en otro de Auxiliar de Enfermería, lo que le abrió las puertas profesionales de Fresenius Medical Care en 2008.

Desde su incorporación a la compañía hasta 2021 ha trabajado como Auxiliar de Enfermería, para pasar a ocupar el puesto de Técnico/Celador del centro hace cuatro años, con el que está encantado.

Como él mismo explica, “me encargo de todo el material y equipos de la sala de diálisis, del control de stock del almacén, la revisión de la planta de tratamiento de agua, la revisión de las instalaciones y, también, de atender algunas necesidades de los pacientes que, en principio pueden parecer secundarias, pero que son importantes para ellos, como tener su televisión bien sintonizada y el mando operativo, en definitiva, que no les falte de nada durante sus sesiones de tratamiento, ni tampoco a sus compañeros de trabajo”.

Es el único celador del centro y reporta a la responsable operativa, Gema Parejo, con quien mantiene una estupenda relación laboral, basada en muchos años de confianza y complicidad, lo que le permite trabajar con gran autonomía.

“Si tengo que quedarme con algo de mi trabajo, además de mis compañeros y compañeras, es con la relación y atención a los pacientes. Son muchas horas a la semana las que pasan en el centro. Detrás de mi labor, a veces invisible, hay bastante de la persona que soy y de la que quiero ser. Que el paciente no me necesite es una muy buena señal porque significa que todo está en orden y en perfecto funcionamiento. Eso redunda en que su experiencia de tratamiento sea la mejor posible”.

Su labor deja huella entre quienes asisten a hemodiálisis, con quienes empatiza mucho. “Los gestos del día a día que tienen conmigo son muy bonitos y me llenan. Eres importante para ellos, por lo que siento cierta responsabilidad y mucha gratitud”.

Una persona muy familiar

Alejandro está casado desde hace 13 años y tiene una hija de 12, por lo que está disfrutando de todas las etapas de la crianza, a punto ya de adentrarse en la adolescencia.

“Me gusta mucho pasar tiempo con la familia, hacer planes y alguna escapada de fin de semana, visitar mi pueblo y el de mi mujer -Monterrubio de la Serena-, algo que se echa en falta durante la semana, y compartir con mi hija la afición al fútbol, al Club Deportivo Badajoz. Desde pequeña vamos juntos al estadio, tenemos ese vínculo. Intento inculcarle valores positivos para la vida, a través del deporte”.

Satisfecho con su trabajo

Comprometido con su trabajo, se considera una persona feliz. “Estoy a gusto en Fresenius Medical Care, el trabajo me llena, tengo cierta flexibilidad horaria y mucha libertad en la forma de realizar mis funciones. La de Badajoz es una clínica muy grande y ser capaz de atender todas las demandas de mi puesto es una gran satisfacción. Somos una gran familia de pijamas azules”.

En este centro se dializan 150 personas cada dos días, llevando a cabo un total de 450 diálisis semanales. La mayoría, personas de edad avanzada, aunque también hay jóvenes.

Mirando hacia el futuro, Alejandro aspira a seguir viviendo feliz el día a día, junto a su mujer y su hija. Y seguir, por muchos años, coleccionando recuerdos bonitos. “Un sitio al que me encantaría viajar es a Japón. Cuando nos casamos, estuvimos a punto de ir, pero nos decidimos, finalmente, por otro destino, Canadá, así que el país nipón ha quedado pendiente”.